Qué significa Diversidad Funcional

El concepto “diversidad funcional” nace como alternativa al término “discapacidad”.

Se origina gracias a la actual tendencia ideológica sobre las personas con necesidades específicas. La visión en la sociedad sobre la discapacidad ha evolucionado a lo largo de la historia. Los propios términos que se han utilizado (minusválidos, deficientes, discapacitados…), daban una visión negativa de este colectivo, dando a entender que eran personas menos válidas, menos capaces. Estos conceptos nacían desde un enfoque médico, aportando una perspectiva que se centra en la enfermedad o la patología. 

Por ello, el término “diversidad funcional” busca un enfoque social, entendiendo a cada individuo como un ser único, con capacidades diferentes y dejando de lado los déficits y las carencias. Se trata de aportar una visión general, en la que entendemos a las personas no solo por su condición física, sino por el entorno y el contexto en el que están y por las barreras y facilitadores para su inclusión de las que disponen.

Es fácil de entender con un ejemplo: si toda la especie humana fuéramos en silla de ruedas, el mundo estaría diseñado para ello; por tanto, las personas en silla de ruedas no serían consideradas “personas con discapacidad”. La discapacidad debe ser entendida como el resultado de las condiciones de la persona y del entorno. De modo que, al hablar de personas con diversidad funcional, hacemos referencia a aquellos individuos que tienen una forma diferente de llevar a cabo determinadas tareas.

Modelo Médico Vs Modelo psicosocial

Con el antiguo modelo médico, la persona con diversidad funcional es entendida por su patología, y vive en un sistema en el que él es el responsable de su integración social, teniendo que encontrar las estrategias para realizar determinadas funciones que no puede llevar a cabo como el resto de la población. Sin embargo, con el actual enfoque biopsicosocial, es el contexto y el entorno el que está mal adaptado para las personas con necesidades específicas y, por tanto, es este el que debe ser modificado. Con ello nos referimos a cambios en muchos sistemas de la sociedad: infraestructuras, educación, transporte, comunicación, ocio, legislación…

Por tanto, el concepto diversidad funcional supone un paso más en la búsqueda de los derechos y la igualdad de las personas con necesidades específicas, poniendo como base que las personas somos diversas y cada una tiene capacidades diferentes.

Evolución del concepto en los últimos años

Como ya hemos dicho, el término diversidad funcional representa la nueva ideología para comprender la discapacidad. Sin embargo, la denominación oficial a nivel internacional para este colectivo sigue siendo “personas con discapacidad”, ya que es el recogido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la legislación internacional y la mayoría de asociaciones y sociedades que representan a este grupo de personas. Es por ello que hablaremos sobre discapacidad para comprender la evolución del concepto.

Discapacidad

Desde 1980 la OMS ha sometido el término “discapacidad” a revisión, dado el rechazo que tuvo la publicación de la primera Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (1980), por mantener una visión negativa y olvidar los factores del contextuales y del entorno que determinan la discapacidad en las personas.

En el año 2001 fue publicada la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), donde sí hay una perspectiva de la discapacidad diferente, teniendo en cuenta que es el resultado de múltiples factores que interaccionan entre sí. En ella, se define la discapacidad como un “término genérico que abarca deficiencias, limitaciones de la actividad y restricciones de la participación”. Más adelante, analizaremos más a fondo que nos dice la OMS en esta clasificación.

Además, para ratificar el nuevo modelo de comprensión de la discapacidad, es aprobada, en el año 2006, la Convención Internacional de los Derechos de las personas con discapacidad (hasta hoy, firmada por más de 170 países, y aceptada por España en 2008). En ella, se reconoce que la discapacidad es el resultado de las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan la participación en igualdad de condiciones entre las personas. Esta Convención supone un paso importante para las personas con discapacidad, disponiendo con ella de una herramienta jurídica vinculante para hacer valer sus derechos.

Gracias a estos acuerdos internacionales, en la actualidad se debe garantizar una visión global de las personas con diversidad funcional por parte de los profesionales que forman parte del desarrollo  de estas personas, de los gobernantes a la hora de desarrollar políticas y legislación, así como de la sociedad en general.

Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud.

Como ya hemos dicho, la CIF aporta a nivel internacional la nueva visión en la que entendemos la discapacidad como una compleja interacción entre las características de un cuerpo y la sociedad en la que vive. Es por ello, que no podemos omitir hablar de ella si queremos comprender completamente de donde viene el concepto de diversidad funcional.

En esta clasificación se diferencian dos partes, que, a su vez, también se dividen en otras 2 secciones. Más adelante encontrarás una tabla resumen para facilitar su comprensión.

Discapacidad y Funcionamiento

En la primera parte, nos habla de discapacidad y funcionamiento. Y las 2 secciones que encontramos son:

  • Funciones, estructuras corporales y deficiencias
    • Con deficiencia hace referencia a una posible alteración en las funciones y/o estructuras corporales, siendo parte de un estado de salud. 
    • En ella se tienen en cuenta las diferentes funciones fisiológicas, entendiendo entre ellas la movilidad, la capacidad cognitiva y psicológica, etc.
  • Actividad y participación
    • Con actividad se refiere a la realización de una tarea. Una limitación en la actividad, supondría la dificultad que un individuo puede tener en la realización de actividades. 
    • Con participación nos habla del acto de involucrarse en una situación vital. Refleja la interacción entre el sujeto, la actividad y el entorno. Las posibles restricciones en la participación, serán problemas que un individuo experimenta para involucrarse en estas situaciones. 
    • Se tiene en cuenta la capacidad del individuo para implicarse y formar parte de algo. Las limitaciones en estos dominios aparecen cuando hay una alteración cualitativa o cuantitativa en la manera de realizar las funciones (comprar, limpieza, vestido…).

Factores Contextuales

En la segunda parte, nos habla de los factores contextuales, que los divide en 2 áreas: 

  • Factores ambientales. Se trata de los factores externos que pueden influir en el individuo de forma positiva o, por el contrario, de forma negativa. 
  • Factores personales. Son aquellos aspectos propios de la persona que no forman parte de su condición de salud (edad, sexo, raza…).

Tabla de composición de la CIF

Comprendida la estructura de la CIF, podemos ver de mejor manera cómo nos plantea que entendamos los diferentes estados de salud. En el diagrama de la CIF, vemos como se exponen las múltiples interacciones posibles que nos ayudan a conocer un determinado estado de salud. Se muestra cómo la actuación sobre el factor puede interferir de una manera u otra en cualquier otro sector.

Podremos visualizarlo mejor con un simple ejemplo: un niño que dispone de una silla de ruedas eléctrica (factor ambiental) para desplazarse, podrá jugar con sus compañeros (participación) en el patio de la escuela si esta está libre de escalones o terrenos que le impidan el desplazamiento (factores ambientales). En cambio, si el niño dispone de una silla autopropulsada (factor ambiental) y en la escuela el terreno es de arena y piedras (factores ambientales), el niño siempre dependerá de profesores y/o compañeros para poder jugar (participar).

Vemos como cambiando un factor ambiental, interferimos en la participación del niño.

Figura SEQ Figura ARABIC 1: Diagrama de la CIF
Diagrama de la CIF

Versión para la Infancia y la Adolescencia

Dada la repercusión que tuvo la CIF, también encontramos una versión para la infancia y la adolescencia (CIF-IA), publicada en el año 2011. En ella se proporciona una visión de la CIF adaptada a las diferentes etapas de desarrollo de los niños y jóvenes, teniendo en cuenta los progresivos cambios durante las 2 primeras décadas de vida. También se tiene en cuenta el posible retraso en la aparición de funciones, estructuras, actividades y participación; cobra especial importancia la participación; y, el contexto ambiental evoluciona desde el bebé hasta el niño adolescente.

La repercusión de la CIF en la población infantil fue representada, también en 2011, con las “F-words”, refiriéndose con ello a las palabras en inglés: Function (función), Family (familia), Fitness (deporte), Fun (diversión), Friends (amigos) y Future (futuro). Se destaca, por tanto, el importante papel que cobran el contexto y la actividad en la etapa infantil.

Diagrama-interrenacional - Que diversidad funcional

Tipos de Diversidad Funcional

A estas alturas ya podemos haber deducido que si entendemos la diversidad funcional como el resultado de la interacción de múltiples factores, nos resultará bastante difícil clasificarla por tipos.

Según el Sistema Alterado

Por un lado, encontramos que la discapacidad suele clasificarse según el sistema que se encuentra alterado. Se diferencian, de forma general, los siguientes tipos:

  • Discapacidad motora: refiriéndose a aquellas personas que presentan dificultades en el movimiento. 
  • Discapacidad sensorial: son los individuos que tienen alteraciones auditivas o visuales. 
  • Discapacidad intelectual: se utiliza para las personas que presentan una capacidad para aprender habilidades más lenta que la media. 
  • Discapacidad psíquica: es aquella relacionada con el comportamiento del individuo. 
  • Discapacidad múltiple severa: es representada por aquellos individuos que presentan necesidades en más de un sistema.

Con esta clasificación, englobamos dentro del mismo grupo a personas con necesidades muy diversas. Por ejemplo, una persona con “discapacidad motora” puede ser desde un anciano con dificultades para subir escaleras hasta un adolescente con parálisis cerebral que necesita asistencia para la mayoría de actividades de la vida diaria. Además, dentro de cada uno de estos grupos, encontramos multitud de clasificaciones, síndromes y trastornos diferentes. Un niño con Síndrome Asperger estará en el mismo grupo que un joven con esquizofrenia severa.

También debemos recordar, que esta clasificación nos da una visión antigua sobre la discapacidad, olvidando lo que el concepto diversidad funcional representa. Pues al hablar de una persona con “discapacidad motora” resaltamos la dificultad de ese individuo para moverse y olvidamos que los factores contextuales pueden ser los que dificulten ese movimiento.

Según gravedad

Por ello, encontramos por otro lado, la CIF, que nos ayuda a diferenciar la discapacidad según su gravedad. Valora las diferentes partes anteriormente explicadas (funciones y estructuras corporales, actividad y participación y factores ambientales), de modo que les adjudica un porcentaje según la limitación que el individuo representa en cada uno de ellos, encontrando, por tanto, 5 niveles según la dificultad:

  • 0 – 4% indica que no hay ningún problema. 
  • 5 – 24% presenta un ligero problema.
  • 25 – 49% el problema es moderado.
  • 50 – 95% encontraremos un problema severo.
  • 96 – 100% tendremos un problema completo.

Con este método de clasificación sí se tienen en cuenta de dónde pueden venir las posibles dificultades de cada individuo, considerando que sus necesidades pueden ser mejoradas y cubiertas por adaptaciones del entorno.

Por tanto, como ya hemos visto, al clasificar la diversidad funcional no solo valoraremos las funciones fisiológicas del individuo y sus posibles alteraciones, sino que deberemos contextualizar a la persona y considerar su inclusión en las actividades que realiza.

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